A finales del gobierno de José López Portillo, el entonces departamento del Distrito Federal creó un organismo de transporte público llamado Ruta-100. No sé si, en efecto, dicho organismo llegó al centenar de rutas, pero yo recuerdo con cariño la Ruta 59 (Metro División del Norte-Xochimilco), pues es la que tomé durante cinco años para ir a la preparatoria (sí, ¡Cinco años!); para ir a mi primer trabajo (como empleado de un Oxxo en la colonia del Valle) y para ir a casa de Laura (la primera mujer que me interesó en la vida) cuando no me prestaban el auto. Otras rutas que recuerdo con afecto son la 23-A, que iba de Coapa a Buenavista y que tomaba los sábados para ir al Chopo, y la 64, que iba de San Lorenzo Tezonco (¿dónde diablos queda eso?) a Contreras, que tomaba los viernes a dos semáforos de mi casa para ir al Estadio de Ciudad Universitaria a ver a Pumas.
¡Cómo olvidar la Ruta 59! ¡Cómo olvidar aquella mañana del 23 de noviembre de 1989, cuando conocí a Laura!
Laura fue la primera mujer que me interesó en la vida. Es decir, siempre me gustaron gran cantidad de niñas, pero nunca me interesó salir con alguna, hasta que conocía a L, precisamente en una unidad de la Ruta 59, el camión era el número 16-4098. ¡Carajo, por qué me puedo acordar de semejantes pendejadas! Y bueno, sí, Laura marcó una etapa de mi vida, año y medio, aproximadamente. No sé si fue bueno o malo, pero para un (entonces) "greñudito heavymetalero" como yo, que no sabía cómo tratar a una mujer, fue toda una experiencia, más allá de las "hijoputeces" que me hizo esta pinche araña. Pero ese es otro asunto.
De regreso a la Ruta 59, cómo olvidar aquella legendaria batalla de los "xochimilcas" contra los "dañados" a bordo de un camión, que se extendió casi desde el centro de Xochimilco hasta Miramontes y Acoxpa, en donde nos bajamos y nos tuvimos que esconder de la policía. Si la memoria no me falla, por el lado "dañado" estaban el "Loco" Juan Carlos Hernández, Víctor Sol, el "Malo" Espinoza, Eduardo González y Octavio "Costecho" Montes de Oca Ordoñez. Del lado "xochimilca" estábamos yo, Manolo Almazán, Gastón Figueroa, Leonardo Treviño, Marco Orozco y Juan Manuel Velázquez Alvarado, alías "Tobías". No recuerdo si Abraham, el "Topi", participó de aquella madriza, pero fue el inicio de varios meses de "peleas" en los pasillos de la UVM-Xochimilco. ¡Qué días aquellos! Recuerdo que una semana después de la primera batalla, yo me cambié con los "dañados" bajo el muy cuestionable argumento de "es que ellos sí chupan". Ja ja ja, yo apenas tenía 15 años, nunca me había tomado una caguama y mi pesadez musical se limitaba al "Master of puppets", de Metallica y al primer LP de WASP.
¡Qué par de historias! ¡Y todo comenzó en un R 100, en uno de la Ruta 59!
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En el 23 y el 23 A, pasé media vida. En él iba a la primaria, a la secundaria, a la Prepa, a casa de mi tía en Coapa, al Chopo... uno se iba por la del valle y el otro por narvarte. Hasta a mi trabajo en Polygram iba en ese camión. Otro clásico era el Nicolás San Juan iba hasta el centro.